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"Las calificaciones desaparecerán"

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Entrevista con Sebastian Thrun, profesor de la Universidad de Stanford

Sebastian Thrun, profesor de la Universidad de Stanford, habla sobre el futuro de la educación en un mundo conectado y explica por qué el aprendizaje en las aulas será pronto algo del pasado.

Profesor Thrun, usted ha presentado hace poco con Udacity una nueva plataforma para impartir cursos interactivos online. ¿En qué idea está basada?

Sebastian Thrun: Nuestro deseo es proporcionar una educación superior que se adapte a las necesidades del siglo XXI y hacerla accesible a todo el mundo. El sistema educativo actual se basa en estructuras medievales y no ha cambiado de forma significativa desde el siglo XIX. En el pasado había una etapa de la vida en la que aprendías cómo utilizar las herramientas básicas de tu profesión futura. Y por lo general, ejercías la misma profesión durante toda tu vida laboral, ya que tu formación te había preparado lo suficientemente bien como para afrontar los necesarios avances técnicos.

Hoy en día, casi todo lo que aprendemos resulta irrelevante en un plazo de 10 años. Esto no es aplicable solo a las tecnologías de la información, sino a cualquier otra disciplina, desde la medicina hasta el derecho o la ingeniería. Por lo tanto, la educación y el aprendizaje suponen una búsqueda incesante que debería ser accesible a cualquiera y ser flexibles para adaptarse a cada situación específica. Debemos ser capaces de aprender en pequeñas fracciones o unidades de tiempo que planifiquemos nosotros mismos: un fin de semana, de vez en cuando, o a veces una semana entera. Hasta el momento, hemos interpretado el término "aprendizaje" como una experiencia personal durante la cual el profesor y los alumnos interactúan en el mismo espacio y en el mismo momento. Eso está bien y es positivo, pero también tiene sus inconvenientes.

Un mundo conectado
Un mundo conectado

¿Qué cree que le falta al sistema educativo tradicional?

Un profesor por alumno es inviable, así que un profesor tiene a su cargo a 20 o en ocasiones hasta 100 alumnos. De esta forma, todos están obligados a trabajar al mismo ritmo, lo que contradice la idea real de aprendizaje. Cada persona tiene sus propias necesidades y formas de entender las nuevas materias. Los que estudian online lo hacen a su ritmo. El objetivo principal de Udacity es personalizar la educación. Basamos nuestro concepto en los principios que hay detrás de los videojuegos, que suponen un desafío para los jugadores y los premian cuando han adquirido una nueva habilidad. Además, son tan divertidos que pueden llegar a crear adicción. El aprendizaje también debería ser adictivo.

¿Será la escuela del futuro como un juego de ordenador?

Los elementos de los juegos desempeñarán un papel importante (este proceso se denomina "gamificación" en el mundo de las tecnologías de la información). Tomemos los exámenes como ejemplo. En el sistema educativo convencional, los alumnos tienen miedo a las pruebas y a las calificaciones. Tienen que examinarse en la universidad en un momento determinado y los exámenes solo pueden realizarse una vez. En caso de no superarlos, deberán repetir todo el curso. Además, tienen que esperar aterrorizados los resultados durante dos semanas. En el caso de los videojuegos, se evalúa al jugador de forma continua, puede utilizar el tiempo que necesite, cuenta con todos los intentos que desee y obtiene el resultado de forma instantánea.

 

 

Si las clases al estilo tradicional no están adaptadas a este tipo de educación más rápida y flexible o a un nivel educativo superior, ¿estudiaremos pronto todos online?

Habrá una mezcla de programas offline y online. Es una auténtica pérdida de tiempo que un profesor lea los mismos apuntes e imparta la misma clase año tras año. La educación online no significa de ninguna forma que todo tenga que convertirse en un juego de ordenador. Sin embargo, sí creo que el 80% de todas las actividades de formación universitaria pueden transferirse a Internet sin problemas y que realmente podemos beneficiarnos de esto.

De esta forma podemos concentrarnos en mejorar el 20% restante de las actividades de formación. Si un profesor no tuviera que impartir más clases porque éstas están disponibles en Internet, podrá dedicar su tiempo a atender a pequeños grupos, tutorías, debates individuales con alumnos, etc.

 

 

La primera generación de plataformas MOOC (nota del editor: Massive Open Online Course o curso online masivo y abierto), como Udacity, han sido diseñadas para alumnos que no pagan por los cursos ni obtienen certificados por ellos. ¿Cuándo y cómo utilizarán sus programas las universidades de prestigio?

Ya lo hacen. Por ejemplo, trabajamos con una universidad local que reconoce su participación en nuestros cursos online, y estamos refinando nuestro concepto continuamente. Un sistema informático por sí solo no es suficiente, por lo que contamos con tutores y supervisores en línea que ayudan a los alumnos en caso de que surja algún problema. El coste de los cursos es de solo una décima parte de los costes habituales, de forma que podemos trasladar este ahorro a los alumnos. Esto es fantástico si tenemos en cuenta que, al menos en Estados Unidos, un estudiante medio se gradúa en la universidad con una deuda de 35.000 dólares. También estamos trabajando en una titulación completa que incluya los exámenes finales.

Ofrecemos nuestro primer máster en colaboración con Georgia Tech, una de las diez mejores universidades del mundo en el campo de las ciencias informáticas.

Las clases en aulas específicas pronto quedarán obsoletas
Las clases en aulas específicas pronto quedarán obsoletas

La educación a través de Internet no es para todo el mundo, según demuestran los altos niveles de abandono. ¿Es esto también aplicable a sus programas?

Existen dos motivos por los que tan pocos alumnos concluyen sus MOOC (solo un 10% según las estadísticas). Puedes registrarte rápidamente y no tienes que pagar nada, por lo que se inscribe mucha gente que de lo contrario no lo hubiera hecho. El otro problema es la baja calidad de muchos cursos MOOC, que no son más que clases grabadas. Si se cobraran tasas por estos cursos, el panorama cambiaría de forma radical. El índice de finalización de estudios ascendería al 80% y sería casi tan alto como el de los seminarios convencionales.

Cursos como los de Udacity están disponibles en todo el mundo, pero los niveles educativos difieren notablemente de un país a otro. ¿Unificarán los MOOC estos niveles?

Sería estupendo que pudiéramos unificar las condiciones básicas de la educación y el aprendizaje en todo el mundo para que cualquiera pudiera sacar más partido a sus capacidades sin demasiado esfuerzo. Nuestras cifras de usuarios ya demuestran que hemos generado un impacto importante en países emergentes y en vías de desarrollo como la India. Actualmente contamos con 1,2 millones de alumnos registrados aproximadamente, un tercio de los cuales proceden de Norteamérica, un tercio de Europa y un tercio de países en vías de desarrollo.

 

 

¿Considera que la tendencia a digitalizar la educación y el aprendizaje tiene algún inconveniente?

El proceso de desarrollo de los MOOC se encuentra aún en su primera fase y tenemos la esperanza de que podremos ofrecer educación y formación a todo el mundo. Lo que más me preocupa son los altos niveles de abandono. Los alumnos que se están registrando actualmente son los más motivados. Si no completan sus cursos, los alumnos menos motivados nunca lo conseguirán. Pero tenemos que asumir que la educación online está aún dando sus primeros pasos.


Estamos en la misma fase de desarrollo que la industria del cine en la década de 1920, cuando las películas eran mudas y solo se enfocaba una cámara al escenario. Vamos a asumir que la tecnología continuará avanzando rápidamente y que pronto recibiremos la mayor parte de nuestra formación online.

 

 

¿Qué ocurrirá con las calificaciones?

Terminarán desapareciendo. Las calificaciones son recursos pobres utilizados para dividir a los alumnos en grupos artificiales y para alejarlos de asignaturas como las matemáticas. En cuanto comienzas a quedarte atrás, obtienes una mala calificación, que lo único que consigue es que lo hagas aún peor. Entonces se te etiqueta como “malo” y ya no tienes la oportunidad de remontar. El aprendizaje real es totalmente diferente. Todo el mundo es bueno en ciertas cosas y necesita hacer más esfuerzo en otras. Todos podemos mejorar si se nos concede el tiempo necesario, lo que significa que en el sistema educativo del futuro nadie suspenderá, sino que cada cual alcanzará los objetivos en momentos diferentes. Así es como funcionan las cosas en la vida. Hay cosas que ocurren rápidamente y otras que necesitan más tiempo. No sé por qué, pero nos sometemos a una presión de plazos innecesaria en lo que se refiere a educación y aprendizaje, con graves consecuencias. No creo tener todas las respuestas, pero deberíamos hacernos ya estas preguntas importantes, ya que la tecnología nos permite ofrecer a cada alumno un programa educativo personalizado.

 

 

Fuente: Audi magazin 03/2013

Texto: Steffan Heuer

Fotografía:  Max Whittaker / laif

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