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La evolución del vehículo lunar

# MissiontotheMoon

Desde cautelosos desplazamientos hasta recorridos vertiginosos: la exploración de la Luna sobre ruedas

Son los vehículos con las plazas de aparcamiento más grandes del universo y las vistas más hermosas de la Tierra. Seis de ellos están situados a 384.400 kilómetros de nosotros, en la Luna. Constituyen el testimonio del afán del ser humano por ampliar sus conocimientos y buscar la aventura: Tres vehículos de exploración lunar (LRV por sus siglas en inglés) fabricados en EE. UU. en la década de 1970, en los que seis astronautas recorrieron un total de más de 90 kilómetros sobre la superficie de la Luna; dos vehículos Lunokhod de ocho ruedas lanzados por la antigua Unión Soviética y que se manejaban por control remoto desde la Tierra; y, por último, Yutu, el vehículo lunar chino que llegó a la Luna en 2013. En 2016/17, estos vehículos recibirán la visita de un Audi: el Audi lunar quattro.

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Lunokhod (1970): este vehículo, que parece una bañera con ruedas, fue el primero en llegar a la Luna.

El primer vehículo que llegó a la Luna

A día de hoy, y pese a que su trabajo fue pionero, el robot lunar móvil Lunokhod (“el caminante lunar”) sigue estando eclipsado por los logros de los estadounidenses.


¿Cómo se puede dirigir un vehículo controlado por radio cuando la señal debe recorrer una distancia total de 768.000 kilómetros? La Unión Soviética respondió a esta pregunta en 1970 con un resultado increíble. Aunque el Lunokhod pueda parecer una bañera tuneada, en realidad se trata del primer vehículo que exploró la Luna. El “caminante lunar” era manejado desde la Tierra por un equipo de cinco personas que, poco después del aterrizaje, descubrieron un fallo de diseño: las cámaras utilizadas para la navegación del vehículo se habían dispuesto en una posición demasiado baja, por lo que el Lunokhod era “corto de vista”. Esto provocaba que el vehículo se quedase atascado continuamente en los cráteres lunares. Sin embargo, gracias a sus ocho ruedas equipadas con aristas en forma de crampones, los soviéticos conseguían sacarlo una y otra vez.

El Lunokhod fue todo un éxito: en lugar de su vida útil prevista de 90 días, se mantuvo en funcionamiento durante 11 meses y recorrió 10,5 kilómetros a lo largo de la superficie de la Luna. Su última posición fue un misterio durante años hasta que en marzo de 2010 el Lunokhod 1 y su transportador, el Luna 17, fueron descubiertos en unas imágenes emitidas por un orbitador lunar de la NASA.

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LRV (1971): el coche lunar estadounidense ha sido el único vehículo tripulado sobre la Luna.

Cruzar a través de Hadley Rille con 0,25 CV y música country

Sin carreteras, sin normas, sin tráfico: el primer paseo de David Scott y Jim Irwin en su vehículo lunar en la ruta todoterreno más extrema.


“La verdad es que esto es un paseo con rock ’n’ roll”, transmitió por radio a Houston David Scott. “Me estoy mareando”. La retransmisión de la salida en la televisión estadounidense el 30 de julio de 1971 fue impresionante. El vehículo lunar rebotaba al ritmo de la música country y hubo momentos en que sus cuatro ruedas se elevaban por el aire. Por fortuna, en su ruta a través de la grieta Hadley Rille no había muchas piedras, lo que hubiera supuesto un peligro, “ni tráfico en sentido contrario”, como comentaron por radio los astronautas. Tuvieron suerte, ya que se encontraron con un problema: los cinturones de seguridad eran demasiado cortos. 

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Los ingenieros en la Tierra no habían tenido en cuenta el hecho de que la reducida gravedad de la Luna evitaría que los trajes espaciales se comprimieran demasiado. Lo que sucedía era que, cuando se sentaban, los astronautas estaban demasiado gordos para ponerse los cinturones. La tarea de abrochárselos les exigía tres minutos, lo que supone una gran cantidad de tiempo muy valioso en una misión en la Luna.

Sin embargo, sin su coche lunar solo habrían sido capaces de llevar a cabo una parte de sus tareas, porque caminar por la superficie plagada de traicioneros cráteres y abismos de la Luna es laborioso. “Es una forma genial de desplazarse. Es muy fácil de conducir. No hay ningún problema”, informó el comandante Scott después del primer paseo por una ruta que realmente merecía ser llamada “todoterreno”.

Una misión nueva: un coche nuevo

El Apolo 16 transportó al espacio el segundo vehículo de exploración lunar. Los astronautas recorrieron a bordo de este vehículo 27,1 kilómetros sobre la Luna y recogieron “Big Muley”.


Big Muley es la denominación informal de la muestra lunar 61016. Con un peso de 11,7 kg, es la roca más grande y pesada que se ha traído a la Tierra a través del programa Apolo. Durante la primera de las tres exploraciones de los montes Descartes, Bill Muehlberger, jefe del equipo de edafología, pidió al astronauta Charlie Duke que recogiera una roca grande que había visto en las imágenes en directo de la cámara. Pero había un problema: la roca yacía junto a un cráter de 10 metros de profundidad. “¡Si me caigo en el cráter Plum al recoger esta roca, Muehlberger será el responsable!” se quejó Duke, que tuvo que recorrer 4,2 kilómetros para cumplir la misión y dedicar más de siete horas a colocar la roca en el vehículo. Actualmente, Big Muley se exhibe en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, en Houston. Por cierto, después de la misión Apolo 15 y los problemas de Scott e Irwin con los cinturones de seguridad, estos fueron comprobados para el proyecto Apolo 16 y su longitud se ajustó lo necesario.



La cinta adhesiva aguanta incluso a gran velocidad


La última exploración tripulada de la superficie lunar requirió una dosis de creatividad adicional por parte de los astronautas.


Unos mapas de la Luna, cinta adhesiva y un par de abrazaderas que se tomaron prestadas del interior del módulo lunar, fueron las herramientas que utilizaron los astronautas para reparar de forma improvisada el guardabarros trasero que se había roto y que los dejó cubiertos de polvo lunar, lo que les impedía ver bien. De todos modos, a diferencia de sus predecesores, el LRV del Apolo 17 no registró fallos de dirección. Mientras que el vehículo lunar de la misión Apolo 15 alcanzó una velocidad media de tan solo 8 km/h, Eugene Cernan, comandante del Apolo 17, estableció el récord de velocidad en la superficie lunar al conducir su coche entre violentos botes a poco menos de 18 km/h.


El 14 de diciembre de 1972, Cernan se convirtió en la última persona en abandonar la superficie de la Luna hasta la fecha. Dejó grabadas las iniciales de su hija, TDC, en el polvo lunar y declaró: “Nos vamos como llegamos y, si Dios quiere, como volveremos, con paz y esperanza para toda la humanidad”. La estancia de tres días y tres horas de Eugene Cernan y Harrison Schmitt en la Luna fue la más prolongada de las misiones Apolo. El tercer vehículo de exploración lunar sigue aparcado en la Luna desde entonces.


El segundo “caminante lunar” batió récords

Un recorrido de al menos 39 kilómetros por la superficie de la Luna: el Lunokhod 2, la siguiente generación de “caminantes lunares”, llegó realmente lejos.


Con sus 840 kg, el Lunokhod 2 es el peso pesado de los vehículos lunares. Pero a pesar de su volumen, este vehículo fue manejado por control remoto, al igual que su predecesor, y ofreció un rendimiento extraordinario. Se estima que recorrió al menos 39 kilómetros. Hasta 2013 se calculaba que había alcanzado los 37 kilómetros, pero en realidad esta cifra era demasiado baja a juzgar por el número de vueltas de las ruedas. La nueva medida de sus huellas, que todavía son visibles, ofreció una cifra superior.

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El Lunokhod 2 ostentó el récord de exploración fuera de la Tierra hasta hace muy poco, cuando el robot de Marte Opportunity lo superó el 27 de julio de 2014. El Lunokhod 2 alunizó a bordo del Luna 21 el 15 de enero de 1973, cerca del cráter Le Monnier y recorrió la superficie entre el 18 de enero y el 3 de mayo. El polvo lunar que se acumulaba en sus placas solares le impedía recopilar la energía suficiente para un funcionamiento continuado. Pero antes de que esto sucediera, el vehículo había reunido 86 imágenes panorámicas y unas 80.000 imágenes de televisión y las había transmitido a la Tierra junto con otra información. Todavia hoy se puede medir con láser la distancia exacta entre la Tierra y el Lunokhod 2.

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Yutu (2013): aunque su nombre signifique “conejo de Jade”, este vehículo lunar chino no es un peso ligero: pesa 140 kg.

No fue hasta 2010 cuando un orbitador de la NASA registró las huellas del vehículo. Estas noticias fueron especialmente buenas para Richard Garriott, un empresario que adquirió el Lunokhod 2 por 68.500 dólares en una subasta celebrada en Nueva York en diciembre de 1993. Esto convirtió a Garriott en la única persona que puede reclamar la propiedad privada de un objeto en un cuerpo celeste ajeno a la Tierra.


La tercera nación que conquista la Luna envía el Conejo de Jade

Tuvo que pasar un nuevo milenio para que otro vehículo alcanzara la Luna. El 14 de diciembre de 2013, la nave espacial china Chang’e-3 puso el Conejo de Jade sobre su superficie.

Conejo de Jade, o Yutu, es un vehículo no tripulado manejado por control remoto. Su nombre, que procede del conejo que tiene como mascota la diosa de la Luna en la mitología china, fue seleccionado en una votación por Internet tras recibir 649.956 votos. Con un peso de 140 kg, el Conejo de Jade resultó ser mucho menos pesado que los vehículos soviéticos manejados por control remoto de la década de 1970 (los vehículos ligeros son más baratos de transportar), pero todavía se encontraba a años luz de la tecnología de fabricación ligera actual. 

Su equipamiento técnico también es mucho más avanzado que el de los vehículos estadounidenses, que fueron diseñados principalmente para el transporte de personas. Yutu fue diseñado para dedicar tres meses a la exploración de la superficie lunar y a la realización de actividades como la búsqueda de recursos naturales con radar. Pero, después de algo más de un mes y de tan solo 114 metros recorridos, Yutu se quedó bloqueado. Los investigadores en la Tierra siguen captando su señal de vez en cuando. Sin embargo, China ya está trabajando en nuevos proyectos más ambiciosos: la primera misión de obtención de muestras está programada para 2018, se anuncia que el hermano gemelo de Yutu llegará a la cara oculta de la Luna en 2020 y los planes incluyen una misión tripulada en 2035.



Marcar el camino hacia el futuro


Ligero, eficiente y con tracción quattro: el vehículo Asimov de los Part-Time Scientists optimizado con tecnologia de Audi representa el futuro del transporte lunar.


Asimov es el vehículo lunar diseñado por los Part-Time Scientists (PTS), el equipo privado de ingenieros espaciales con sede en Alemania que participa en el Google Lunar XPRIZE. Ha sido diseñado por el responsable de diseño de los PTS, Jürgen Brandner, y probado y optimizado por los ingenieros de Audi en términos de tracción, fabricación ligera, suministro de energía y otros aspectos.


El Audi lunar quattro pesará algo más de una trigésima parte de lo que pesaba un Lunokhod e incorporará mecanismos de tracción con los que ningún otro vehículo lunar ha contado. Además, gracias a su batería ultra, altamente eficiente, permitirá la realización de experimentos científicos totalmente nuevos. Entonces, ¿por qué tanto secretismo? Porque todavía siguen diseñando, probando, modificando, eliminando y volviendo a diseñar. Día tras día, semana tras semana. Para que el vehículo resulte aún más ligero, más estable, más eficiente, porque en la Luna, después de todo, la fiabilidad y la sostenibilidad son todavía más decisivas que para los vehículos terrestres. Está previsto que el Audi lunar quattro sea transportado a la Luna a finales de 2016 o a principios de 2017 por un cohete ruso y que descienda a su superficie cerca del lugar donde lo hizo el Apolo 17. Y quién sabe, puede que el primer Audi que llegue a la Luna se encuentre con el vehículo estadounidense, que lleva esperando recibir una visita desde 1972.

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