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Audi Pilot

Pilotado a través de la jungla urbana de Shanghái -

Esto ya no es una imagen del futuro.

Thomas Müller, ingeniero de desarrollo de Audi, y su equipo han sometido a Lu Ban y Kong Ming, dos prototipos pilotados del Audi A7 Sportback, a una prueba de conducción muy especial. Nos cuenta lo que sucedió un reportero algo desconfiado al principio pero que pronto quedó muy impresionado.

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¡Sin manos! El coche toma el control: El Audi A7 piloted concept es pilotado a una velocidad de hasta 60 km/h. Permanece en su carril y frena y acelera cuando hace falta.

Tenemos que adaptar y autorizar el sistema en cada región. La fiabilidad es un factor clave para Audi. En última instancia, la seguridad lo es todo.
(Thomas Müller, responsable de desarrollo de los sistemas de frenado, dirección y asistencia al conductor de Audi)

El tiempo en la gran metrópolis china de Shanghái es pesado y sofocante. En la autopista de la ciudad, los coches se deslizan lentamente en fila india hacia el distrito de Pudong, el Manhattan de Shanghái. La rampa de acceso al puente de cuatrocientos metros de longitud sobre el río Huangpu serpentea hacia el cielo. En medio de todo el tráfico se encuentra un Audi A7 Sportback blanco conocido como “Kong Ming”. Al volante se sienta Thomas Müller, responsable de desarrollo de los sistemas de frenado, dirección y asistencia al conductor de Audi AG. Nos encontramos en una prueba de conducción para comprobar las cualidades de la conducción pilotada en una situación de tráfico congestionado. ¿Será capaz este prototipo de Audi de pasar la prueba en la gran ciudad asiática?


En cuanto el coche enfila la recta se ilumina una pantalla blanca en el puesto de conducción con el mensaje: “Conducción pilotada disponible”. Müller pulsa un botón escondido en el volante, aparta las manos de los mandos y los pies de los pedales y se pone cómodo en su asiento. En el rostro del ingeniero se dibuja una sonrisa de satisfacción. La luz verde que rodea el velocímetro y el cuentarrevoluciones indica al conductor que la electrónica lo tiene todo bajo control. Por un momento, como pasajero, resulta extraño contemplar cómo el Audi A7 Sportback conduce por sí solo. Sin embargo, esta desagradable sensación se transforma rápidamente en asombro y fascinación. El volante gira solo y mantiene el Audi A7 Sportback con seguridad en su ruta, al mismo tiempo que conserva en todo momento la distancia adecuada con el vehículo de delante.

“El conductor es la causa del 90% de los accidentes. Lo que queremos es ofrecer un sistema de seguridad que reduzca este porcentaje”.
(Thomas Müller, responsable de desarrollo de los sistemas de frenado, dirección y asistencia al conductor de Audi)

Lo que al final parece sencillo requiere una gran preparación. El equipo de Müller ha pasado varias semanas en el Centro de I+D de Audi en Pekín dedicado a la fabricación de dos prototipos junto con sus colaboradores de desarrollo de Audi China. Los sistemas electrónicos de los dos modelos Audi A7 de conducción pilotada se han adaptado específicamente a las condiciones del tráfico en China. Conducir en el Imperio chino es mucho más caótico que hacerlo en las autopistas de Alemania o Estados Unidos. Un autobús por la derecha, un coche por la izquierda, un rápido vistazo al pequeño espacio que hay delante del Audi A7: situaciones extremas que en un instante pueden llevar a una persona al límite.


Se trata también de una prueba de resistencia para la electrónica del prototipo. De vez en cuando, el conductor tiene que intervenir. “Esto es exactamente por lo que estamos haciendo esta prueba en China”, comenta Sebastian Klaas, compañero de Müller, que controla los datos del vehículo en el ordenador desde el asiento trasero.

“Conducir aquí es totalmente diferente a hacerlo en Europa o EE. UU. El claxon forma parte de la comunicación habitual entre los chinos, que lo utilizan para avisarte de que van a desviarse y para muchas cosas más. Tenemos que aprender a entender todo esto”.


Aunque está previsto que la conducción pilotada llegue en 2017 a la producción en serie en EE. UU. y Alemania con el nuevo A8, el equipo de Müller está todavía en la fase inicial del proceso en la región asiática. Cuando se trata de desarrollar los sistemas de asistencia al conductor, la infraestructura y el comportamiento de conducción de los respectivos países juega un papel fundamental. “Tenemos que adaptar y autorizar el sistema en cada región. La fiabilidad es un factor clave para Audi. En última instancia, la seguridad lo es todo”, afirma Müller.

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Rojo: ¡Atención! ¡Tome el mando!

La cooperación con el Centro de Tecnología de Audi en China resulta crucial para este proyecto. Este centro de desarrollo ubicado en Pekín es un reflejo del departamento de desarrollo técnico de la planta de Ingolstadt. Su plantilla incluye ingenieros alemanes y especialistas de todo el mundo. Fueron los compañeros chinos quienes bautizaron a los dos prototipos.


Poner nombres tiene una larga tradición en el equipo de Müller. “Siempre nos gusta poner nombres a los coches porque creemos que tienen una personalidad propia”, afirma Müller. “Se puede equipar dos coches de la misma forma y aun así tendrán distinto comportamiento. Cada uno tiene su propio carácter”. Con los nombres de “Lu Ban” y “Kong Ming”, los ingenieros están subrayando las grandes exigencias que Audi pone en sus tecnologías. Lu Ban vivió en el siglo V a. C. y está considerado en China como el padre de la arquitectura. En el año 200 d. C., Kong Ming inventó el vehículo todoterreno (en cierto sentido fue el primer quattro).

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¡Sin manos!: Thomas Müller no pierde la oportunidad de realizar él mismo parte de la prueba de conducción.

Müller no quita la vista del objetivo final: “El conductor es la causa del 90% de los accidentes. Lo que queremos es ofrecer un sistema de seguridad que reduzca este porcentaje”. El primer paso en esa dirección es la conducción pilotada en autopistas y carreteras similares en las que es posible circular a una velocidad de aproximadamente 60 km/h. Esta situación, sin tráfico en sentido contrario ni ciclistas, peatones o semáforos, es la más fácil de gestionar.


El siguiente paso es alcanzar velocidades de hasta 120 km/h. Esto no es tarea fácil, tal como explica Müller: “Los sensores que utiliza nuestro sistema todavía no pueden ver tan lejos como lo hace el conductor. Aún no somos capaces de identificar con los sensores actuales una zona en obras o el principio de un atasco con la suficiente antelación como para poder utilizar este sistema a velocidades más altas”.

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Ciudad: en Shanghái, el Audi pilotado aprende a enfrentarse al tráfico en una megalópolis china.

También se deben considerar las posibles complicaciones. En caso de un fallo del sistema debe existir otro en espera para asumir el mando. Esto significa que varios sistemas del vehículo deben ser duplicados. Una vez que nos hayamos ocupado de estos problemas, los ingenieros serán capaces de aventurarse en situaciones más complejas, como carreteras con tráfico en ambos sentidos, maniobras de adelantamiento, semáforos y, en algún momento, incluso tráfico urbano con peatones.


Sin embargo, para los ingenieros de desarrollo que trabajan en el campo de la conducción pilotada, la ciudad supone un desafío aún mayor en un futuro más lejano. Un conductor humano puede clasificar a los demás usuarios de la vía: si ve a un niño al lado del bordillo disminuye la velocidad por si el niño decide saltar a la calzada o si ve a un adulto y comprueba que este también ha visto el vehículo, sabe que no es urgente disminuir la velocidad. En cambio, un coche todavía no está en disposición de tomar este tipo de decisiones.

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Circuito: Bobby, el Audi RS7 piloted driving concept, completó una vuelta al circuito de Hockenheimring con total autonomía y a velocidades de competición.

 

“En principio, el coche debe acumular experiencia de conducción como si se tratara de un ser humano. No se puede preprogramar todo. En lugar de eso tenemos que diseñar un sistema de autoaprendizaje“, explica Müller. “La inteligencia de enjambre y los algoritmos de aprendizaje serán necesarios para la conducción pilotada a través de la ciudad”. Todo esto requiere tiempo. Además, los requisitos normativos también constituyen un factor limitador. Y, por último, el cliente debe estar preparado para estas innovaciones y aceptarlas.


Como pasajero confío en el sistema porque Müller también confía en él. Cuando pasa un momento ya estoy sentado tan tranquilo como el ingeniero que está a mi lado. Sin embargo, me sorprendo a mí mismo preguntándome si cedería el control al vehículo en caso de ser yo quien estuviera al volante. Müller se lo toma con tranquilidad: “Estamos desarrollando los sistemas de forma gradual y orientando a nuestros clientes poco a poco hacia la conducción pilotada”. Según Müller, la opinión generalizada es que “parece la siguiente generación del control de crucero adaptativo”.

Además, la decisión de recurrir a la conducción pilotada es siempre del conductor: “Nuestra estrategia no consiste en sustituir al conductor, sino en ayudarle”. Esto se puede aplicar a todas aquellas situaciones en que la conducción no resulte agradable o se vuelva peligrosa, es decir, cuando el conductor tiene un exceso o un defecto de actividad.


Mientras tanto, hace ya un rato que Kong Ming cruzó el puente. Fascinado por el futuro de la conducción, he olvidado contemplar la impresionante vista del paisaje urbano de Shanghái. Sin embargo, con las nubes negras que inundan el cielo, hoy había poco que ver de todas formas. Un momento antes de salir de la autopista, el Audi A7 Sportback nos anuncia en la pantalla un mensaje subrayado en rojo: “El tráfico es más fluido. Por favor, tome el control del vehículo”. El ingeniero de Audi libera a su chófer personal por el resto de la jornada y toma de nuevo el volante.

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Carretera: el prototipo Jack recorre el largo viaje entre Silicon Valley y Las Vegas.

Una historia de éxitos:

conducción pilotada en Audi

Precisión, velocidad, distancia: sea cual sea el desafío, Audi está a la vanguardia cuando se trata de conducción pilotada.


Verena Väth (texto), Graeme Fordham (fotos)

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